João Nicolau - Cultura Portugal 2020

João Nicolau

Cine

João Nicolau (Lisboa, 1975) estudió Antropología y mientras trabajaba como montador para João César Monteiro (Vai e vem, 2003) o como actor para Miguel Gomes (Cántico das criaturas, 2006) y Eugene Green (A Religiosa Portuguesa, 2009), realizó Calado não Dá (1999) y presentó en Cannes su primer corto de ficción, Rapace (2006), proyectado en Ibértigo 2007.

En 2004 fue uno de los protagonistas del debut en el largometraje de Miguel Gomes, A Cara que Mereces, y el productor y director Sandro Aguilar, también le reclamó para el reparto de su primer largometraje A zona (2008). Resulta llamativo el enorme rango de campos en los que Nicolau es requerido por destacados cineastas lusos: ha sido fotógrafo para Miguel Gomes en el cortometraje 31 (2003), cámara para Manuel Mozos en Ruinas (2009) y editor, de nuevo para Gomes, en el cortometraje, Kalkitos (2002). Es esa faceta, la de editor, la que le ha llevado a trabajar fuera de su país, destacando su colaboración con el italiano Alessandro Comodin en galardonados largometrajes, como L’estate di Giacomo (2011).

En cualquier caso, es su faceta como director la que más reconocimientos le ha reportado. Con el corto Canção de Amor e Saúde (2009) participó en la Quincena de los Realizadores de Cannes. En 2010 estrenó su primer largo de ficción, A Espada e a Rosa, a concurso en Venecia. Participó en Belfort Entrevues con otro corto, O Dom das Lágrimas (2012), antes de ser premiado en Cannes también por un corto, Gambozinos (2013). En Ibértigo 2016 pudimos disfrutar de su largometraje John From (2015), premiado en Coimbra. Sus dos últimos trabajos como director son el documental No Trilho dos Naturalistas: Moçambique (2016) y Technoboss (2019), estrenado en el Festival de Locarno.

Nunca soñé con hacer películas. No estudié para eso y mi acercamiento al área fue gradual (antropología, documental, edición, ficción). Hoy me considero una persona privilegiada por tener el trabajo menos aburrido del mundo: el principio que guía mi actividad es el principio del placer. Me gustan mucho las películas de aventuras, la piratería y las películas musicales. Me gustan mucho. Pero para servir al argumento que me propuse abordar en A espada e a rosa, no me pareció que un enfoque clásico generaría los resultados que buscaba. Así que parecía más rentable evocar y transformar géneros que encuadrar correctamente una película dentro de un solo género.

Lo único que importa en Technoboss es el choque entre el personaje principal y lo que, para bien o para mal, todavía tiene la capacidad de conmoverlo: un reencuentro romántico, una canción, un gato, un hijo, un nieto o un dolor en la pierna. Esta película se niega a abordar la inevitabilidad del envejecimiento desde una estética de conmiseración, lástima o explotación del sufrimiento. Cualquier otra actitud sería imposible en una película que sigue las aventuras de un personaje tan ingenioso y absurdo como Luís Rovisco.

João Nicolau